En el bestseller Primavera Silenciosa, de 1962, Rachel Carson exponía todos los peligros ecológicos derivados de la utilización del DDT. A raíz de ello, la Agencia de Protección Medioambiental de los EEUU (EPA) prohibiría el DDT en 1972, lo cual desencadenaría un desabastecimiento en el Tercer Mundo.
El DDT se ha mostrado tremendamente eficaz contra la malaria. En Zanzíbar su incidencia pasó del 70% en 1958 a menos de un 5% en 1964. En Sri Lanka se pasó de 2,8 millones de casos de malaria y 7.300 muertes a 17 casos anuales y ningún muerto. Su eficacia, junto con el bajo coste de su aplicación y el hecho de que no tenga problemas de patentes le convierte en un método ideal para atajar la malaria en el tercer mundo. La posibilidad de evitar centenares de miles de muertes cada año por malaria - la mayor parte de las cuales afectan a embarazadas y niños menores de 5 años - ponen en entredicho una prohibición basada en informes no científicos.
Aqui tenemos el reloj de la muerte: http://redliberal.com/malaria.php
En realidad, un infanticidio de esta escala no tiene paralelos en la historia de la humanidad. Por favor, cuestionense la realidad CON DATOS, no se limiten a cerrarse en banda porque no les gusta la música y no quieren escuchar la letra. Estoy seguro de que existe un ecologismo responsable, autocrítico y sostenible. ¿Cómo es posible que esa Gaia pintada como una figura maternal demande un sacrificio anual de aproximadamente 2.430.000 niños, madres embarazadas y los niños aún en su vientre? Esto no es ecología. No es conservación. Es genocidio. SALVAD A LOS NIÑOS de verdad. |