ECOCOSMÉTICA CERTIFICADA

DENTÍFRICOS NATURALES
Por la boca ya no muere el pez

Fecha de publicación: 1-07-2017

Revista: The Ecologist para España y Latinoamérica

Natalia Daza es diplomada en Dietética y Nutrición. También es bloguera de cosmética econatural en el Blog DazaNatura y colaboradora de la Red EcoEstética. Ahora nos habla de por qué es necesario cuidar de nuestra higiene bucal con dentífricos ecológicos.

La salud digestiva empieza por una buena salud bucal, y una dentadura en buen estado es imprescindible. Teniendo en cuenta que los dientes son la única parte del cuerpo humano que no se regeneran por sí mismos, debemos considerar como prioritario una buena higiene de los mismos.
La caries es una infección del diente causada por bacterias. La placa dental es un sistema ecológico formado por una comunidad bacteriana, rica en microorganismos aerobios y anaerobios, que se desarrolla sobre las superficies dentales con nula o escasa limpieza. El Streptococcus mutans, un asiduo microorganismo de nuestra boca, es el principal germen que la forma; coloniza la cavidad bucal.

VARIOS FACTORES
La caries se produce por la confluencia de varios factores, principalmente las bacterias que producen ácido, los dientes susceptibles, los hidratos de carbono fermentados (dulces, leches, etc.), el tiempo (la frecuencia con que los dientes están expuestos a los ácidos derivados del azúcar) y la calidad de la higiene oral. Todo ello provoca un estado idóneo para la rápida propagación de las bacterias que provocan los ácidos que deshacen el esmalte del diente.
Para nuestra higiene bucal es imprescindible una buena técnica de cepillado. De hecho, muchos dentistas consideran más importante el hecho de que se dediquen al menos 2 minutos pasando el cepillo en todos los rincones de los dientes, sin olvidar la lengua, que no tanto hacer caso a las supuestas bondades de los dentífricos con fines puramente comerciales. Por lo tanto un buen cepillo con un correcto cepillado y la ayuda de un dentífrico son esenciales para nuestra salud dental.

EL CEPILLO
Debemos tener en cuenta que un cepillo debe cambiarse a los 2-3 meses y es importante tener consciencia del im-pacto medioambiental que supone. Los encontramos de diferentes materiales pero las elecciones más ecológicas son: cerdas de animal, bambú, nylon (biodegradable tipo Nylon-4) o incluso de un tipo de nylon procedente del aceite de ricino. El mango puede ser de bambú, madera o de plástico (libre de Bisfenol A).
Fruto de la investigación y de la consciencia real por la sostenibilidad, aparecen nuevas empresas que innovan en cuanto a materiales para su elaboración. Aparecen bioplásticos a partir de la caña de azúcar, el cáñamo o el lino. Y van más allá ofreciendo los cabezales reemplazables para que se generen menos residuos.

LA PASTA
¿Con qué tipo de dentífricos podemos lavar los dientes?
1. Convencionales o comerciales.
2. Naturales y/o ecológicos
3. Caseros
Antes de hablar de los dentífricos naturales, vamos a detenernos bre-vemente en los comerciales. Sin duda alguna, hay un ingrediente que va asociado innegablemente a este tipo de productos: el flúor. No pretendemos ser dogmáticos y sabemos la controversia que tiene el flúor en temas de salud. Como en muchos aspectos, cada parte justifica y argumenta sus ideas según le interese.
Los que defienden su uso argumentan que el flúor ayuda a reducir la caries y a mantener un esmalte más resistente. En cambio, sus detractores cuestionan que haya más riesgos que beneficios a la hora de utilizar este ingrediente. Y que si el uso del flúor fuera la única manera de no tener caries y mantener la dentadura en buen estado, sería justificable, pero resulta que eso no es así. Defienden que no es necesario para la higiene dental. El dilema del flúor se extiende a la fluoración del agua. En países como España, al contrario que en otros muchos lugares como Finlandia, Alemania, Holanda, Suecia, Suiza o Japón, se insiste en que añadirlo al agua potable es seguro, beneficioso y necesario.
Dato curioso: la OMS recomienda que en cada país se utilice solo un tipo de fluoración sistémica (es decir, del agua, la sal o la leche), combinándola con el uso de dentífricos fluorados, y que se vigile la prevalencia de fluorosis dental para detectar cualquier aumento de la incidencia y evitar que supere los niveles admisibles. ¿Qué pasa en países donde, además de haber niveles altísimos en el consumo de leche y sal fluorada, además es obligatorio tener que ingerir agua con flúor? Sin olvidarnos que también sus compuestos se encuentran en superficies fluoropoliméricas an-tiadherentes sobre sartenes y hojas de afeitar (teflón) .

ALTERNATIVAS
Por suerte, existen empresas que ofrecen dentífricos con ingredientes naturales. Suelen incluir tensioactivos menos agresivos y sustancias activas de origen vegetal con propiedades antiinflamatorias, antisépticas y refrescantes. Las formulaciones sue-len contener carbonato de calcio, bicarbonato de sodio, aceites esen-ciales, extractos de plantas, glicerina y endulzantes.
La pasta base incluye una sustancia ligeramente abrasiva para eliminar la placa bacteriana como la sal, la arcilla o la sílice. En el caso de los tensioactivos debemos comprobar que se traten de detergentes suaves.
Hasta hace poco se podía afirmar que en los dentífricos econaturales no se añadía Sodium fluoride (que no Sodium Monofluorophosphate) pero recien-temente la normativa de cosmética Cosmos-standard (sello creado por BDIH, ICEA, Ecocert Greenlife, Soil Association y Cosmebio) permite añadir este ingrediente mineral en sus productos siempre que sea para higiene bucal.
La experiencia en el cepillado la primera vez que se utiliza un dentífrico natural suele ser singular y algo sorprendente. Esto es porque los dentífricos convencionales hacen mucha espuma y tienen un sabor tremendamente intenso. Si en la composición hay bastante cantidad de arcilla (o diversos tipos de arcilla) la experiencia del lavado será de sensación terrosa. Si no se está habituado, puede resultar extraña. Lo mismo puede ocurrir con el sabor.

Natalia Daza

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DUDAS...
Algunos científicos creen lo contario y afirman que el flúor no es seguro para la salud y que, en contra de lo que cabría esperar, en zonas donde se ha fluorado el suministro de agua hay índices más altos de caries, problemas óseos, hipotiroidismos (posiblemente porque el flúor disminuye el yodo en el cuerpo), fluorosis dental y otras enfermedades. También advierten que debe tomarse en dosis muy pequeñas y es por eso que esté totalmente contraindicado en niños . Es importante tener una visión de conjunto en la fórmula de los dentífricos convencionales y no demonizar solamente al flúor. Por lo general un dentífrico convencional puede contener los siguientes ingredientes:
*Triclosan. Sustancia antibacteriana demostrada como disruptora endocrina.
*Surfactantes como el Sodium lauryl sulfate o Sodium laureth sulfate. Ingredientes sintéticos muy irritantes (contaminado con 1,4 dioxano en su fabricación). En el caso de los dentífricos pueden causar y empeorar las úlceras o aftas bucales.
*Propylene Glycol. Ingrediente de la petroquímica utilizado como agente tensioactivo y humectante. Irritante cutáneo, ocular y pulmonar. Evitar el contacto en heridas.
*Colorantes sintéticos.
*Edulcorantes artificiales: aspartame, sacarina, acesulfamo K, sucralosa…
*Conservantes: parabenos, benzoato de sodio…
*Microperlas de plástico. Áltamente contaminantes.

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PARA HACER EN CASA
También está la opción de elaborarse uno mismo el dentífrico. Una receta sencilla sería la siguiente, para 100 ml de producto aprox.:
- 25 g de carbonato de calcio
- 25 g de arcilla blanca
- 45 ml de agua o hidrolato de menta
- 5 gotas de aceite esencial de limón
- 3 g de sal marina
- 10 gotas de extracto de própolis
- 25 gotas de extracto de semilla de pomelo
En un bol mezcla la arcilla, el carbonato de calcio y la sal. Agrega el hidrolato y bátelo con una minibatidora hasta que quede una consistencia fina. Añade el aceite esencial y los extractos y mézclalo muy bien. Vierte la pasta de dientes en un envase perfectamente limpio.