ECOCOSMÉTICA CERTIFICADA

BioVidaSana/bio.inspecta
LA CERTIFICADORA DE LAS PYMES
DE
LA "ECO-COSM-ÉTICA"

Fecha de publicación: 1-07-2017

Revista: The Ecologist para España y Latinoamérica

Nuria Alonso (Organic Assignments) y Montse Escutia (Asociación Vida Sana) hablan de BioVidaSana/bio.inspecta, la certificadora que trabaja con empresas que han dado el paso a la certificación. La certificadora ha llevado a cabo charlas informativas en la pasada edición de BioCultura BCN.

Hay tanto lío en torno a todo lo que respecta a la certificación de los productos ecológicos de cosmética y de higiene que esperamos que esta entrevista ponga un poco de luz para aquellos que quieren saber más sobre el asunto.

-¿Qué es la certificación BioVidaSana/ bio.inspecta?
-Es una norma y un sistema de certificación pensado principalmente para pequeñas y medianas empresas españolas productoras y/o comercializadoras de cosmética. No siempre coincide que una norma y una certificadora son la misma cosa. En este caso la norma BioVidaSana fue desarrollada por la Asociación Vida Sana y por la empresa Organic Assignments que está especializada en servicios de inspección de normas ecológicas. Pero ni la Asociación Vida Sana ni Organic Asignments son certificadores propiamente dichas, ya que una entidad, para ser reconocida como una certificadora profesional, tiene que estar a su vez acreditada por una entidad de acreditación externa. Por ello cuentan con la complicidad de bio.inspecta que es una certificadora Suiza de reconocido prestigio.

LA RAZÓN
-¿Por qué se ha creado?

-Porque veíamos la necesidad de certificar los productos cosméticos como una garantía a los consumidores. Al no existir una normativa oficial que regule lo que es la cosmética ecológica y la cosmética natural hay muchas empresas que se aprovechan con mensajes confusos y engañosos. La única manera de garantizar al consumidor que está comprando una verdadera cosmética econatural es que la empresa esté certificada. Pero no había ninguna certificadora española ofreciendo este servicio. Las empresas que querían hacerlo habían de recurrir a grandes certificadoras como Ecocert, Soil Association o BDIH con tarifas europeas poco asequibles para pequeñas empresas artesanas. Por eso decidimos ofrecer una alternativa más adaptada a la situación del mercado español. Además, los beneficios de la certificación van más a allá del derecho a usar un sello que da seguridad a los consumidores, porque el proceso de certificación también orienta a las empresas y les ayuda a evitar o solucionar errores. La certificación no puede actuar como una asesoría, pero el propio proceso de control es lo que hace identificar los posibles errores y establecer las mejoras necesarias. Esto es útil para cualquier empresa, pero para las pequeñas más aún.

-¿Vuelve de esta manera un poco Vida Sana a sus orígenes, cuando también certificaba la producción ecológica? ¿Por qué pasa esto con la cosmética? ¿Por el caos que existe?
-En los inicios del movimiento ecológico, asumieron el papel de certificadoras muchas entidades que habían promovido la agricultura ecológica en su país. Fue el caso de la asociación Vida Sana en España. Pero no eran verdaderas certificadoras reguladas como lo han sido las que certifican la agricultura ecológica una vez establecido en Reglamento europeo que la regula. Es verdad que al desarrollar la norma se vuelve un poco a los orígenes. Pero sin querer ocupar el papel que ya están desarrollando las certificadoras. Por eso el acuerdo con bio.inspecta. Y es evidente que la cosmética también necesitaría una regulación oficial. Pero parece que estamos lejos de conseguirlo por las presiones de la industria cosmética y por la burocracia de una Unión Europea que además está en crisis. Por ello sería necesaria una colaboración público-privada y contar con todo el trabajo llevado a cabo hasta ahora por las entidades que han luchado por su regulación. Darle un reconocimiento público que sirviese para que las distintas certificaciones se reconociesen entre ellas. Cosa que hoy en día no pasa y también genera problemas en el sector.

LAS EMPRESAS
-¿Quiénes son las empresas que acuden a BioVidasana/bio.inspecta y por qué eligen esta certificadora?

-En su mayoría son empresas pequeñas y artesanales, algunas ubicadas en zonas rurales, en entornos naturales donde obtienen parte de sus ingredientes. Son proyectos pequeños de emprendedores, mujeres, parejas y gente profesional que se asocian para trabajar juntos y sacar su proyecto adelante con mucho esfuerzo. Son modelos de empresas de carácter familiar muy arraigados al territorio. Imagino que nos eligen como certificación porque es la que mejor se adapta a sus necesidades. Nuestra norma es dinámica y se va adaptando a partir de escuchar los problemas diarios que tienen los elaboradores de cosmética. Los escuchamos y en la medida de lo posible intentamos ponerles las cosas lo más fácil posible. Por ejemplo, no exigimos que los ingredientes vengan certificados por una certificadora concreta como sí exigen otras certificadoras limitando mucho el mercado al que pueden dirigirse. Algunos operadores nos han trasmitido que la han elegido por el esfuerzo de difusión que hacemos, lo que resulta muy satisfactorio como reconocimiento a todo el trabajo que se está haciendo.

-¿Cuántas empresas hay certificadas por BioVidaSana/bio.inspecta?
-Actualmente hay 47 empresas certificadas y 22 en proceso. El ritmo de crecimiento ha sido frenético. Hace un año teníamos sólo 14 empresas certificadas. Esperamos que la demanda se vaya estabilizando lentamente ya que el mercado crece, aunque no a un ritmo tan grande. Hasta ahora había un gran número de pequeñas empresas de cosmética natural que no habían apostado por certificarse y que lo están haciendo; también hay laboratorios y comercializadores que están reconvirtiendo sus formulaciones, eliminando ingredientes no permitidos y cambiando sus fórmulas para cumplir con la Norma. Por otra parte, también están surgiendo marcas nuevas.

EL MÉTODO
-¿Cuál es el método que utiliza BioVidaSana/bio.inspecta?

-Las empresas se han de poner en contacto con Organic Assignments, que es la responsable del proceso de inspección. Han de presentar la documentación solicitada y tienen una primera inspección. Si todo es correcto se envía la documentación a bio.inspecta, que es quien otorga la certificación. Si en la inspección se ha detectado alguna cosa que no es correcta se da un tiempo a las empresas para poderlo corregir. El proceso es más o menos rápido según los productos a certificar y de si hay que corregir algunos errores. El proceso: solicitud-revisión-inspección–revisión final–certificación es similar en todas las certificadoras.

-¿Se certifica sólo a empresas productoras de cosmética ecológica o tiendas también?
-No tenemos normas para tiendas. Sólo se certifican fabricantes y/o comercializadores y también labora-torios de cosmética que fabrican para otras empresas. Vida Sana ofrece la posibilidad a las tiendas de asociarse como Establecimiento Recomendado pero es una opción para cualquier comercio que venda productos ecológicos o de consumo responsable y, en el caso de la cosmética, para cualquier tipo de certificación, no exclusivamente para BioVidaSana.

EL CAOS
-¿A quién le interesa el caos existente de la cosmética y de su certificación?

-A las grandes empresas de cosmética. Nadie quiere que se difunda que hay una cosmética más natural, sin ingredientes perjudiciales para la salud. Prefieren que los consumidores se conformen con el lavado de cara de la cosmética “sin parabenos” o “con aceite de jojoba” por poner un ejemplo. Es una industria que mueve mucho dinero y que vende a precio muy caro ingredientes que derivan del petróleo.

-¿Es caro certificar?
-Certificar es un trabajo laborioso y muy técnico. Y ese trabajo hay que pagarlo. En nuestro caso el precio se adapta el máximo a la dedicación de los profesionales; de ahí que las tarifas se adaptan en función del número de productos a certificar y al de los ingredientes que contienen. Pero es un sobrecoste que hay que asumir anualmente porque las inspecciones y la renovación de la certificación se realizan cada año.

BIOCULTURA
-¿A partir de cuándo BioCultura sólo va a aceptar expositores con cosmética ecológica y natural certificada y por qué?

-A partir de 2018. Ha sido una apuesta lógica ya que BioCultura siempre ha ido evolucionando en cada uno de los sectores. En los inicios se permitía la alimentación natural y luego se dejó de permitir para que toda la alimentación de la feria fuese ecológica. Con la cosmética ha pasado lo mismo. Hoy en día el mercado ya ofrece muchas marcas de cosmética con certificación y por tanto podemos subir el listón y ser más exigentes en la feria. También es una manera de premiar a las empresas que han hecho el esfuerzo, que es muy grande. Ya no tenemos muchos problemas con la cosmética. Los últimos años hemos hecho mucha pedagogía, ayudando a las empresas a corregir errores o a avanzar para certificarse.

-¿Cuáles han sido los logros de la Plataforma EcoEstética?
-El proyecto EcoEstética fue un gran impulso para el sector de la cosmética econatural en España. Muchas profesionales se interesaron y se formaron. No está directamente vinculado a la certificación BioVidasana, pero es evidente que EcoEstética ha impulsado a muchas empresas a certificarse y es uno de los factores de su crecimiento. También ha ayudado a otras con otras certificaciones. Actualmente, organiza un showroom con demostraciones en BioCultura, hemos renovado la web para seguir ofreciendo información y cursos de formación online, y somos muy activos en redes como Facebook.

Sara Ibáñez