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THE ECOLOGIST
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Pedro Burruezo, fundador de EcoActivistas, grupo que dirige la publicación, resume lo que han sido todos estos años y habla de la verdadera razón de ser de la revista: la ecología profunda

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La familia

CUANDO EL CONTROL GAIANO SE DEBILITA, LA CONDUCTA SE VUELVE HETEROTÉLICA…
LA FAMILIA ASEGURA LA ESTABILIDAD Y EL DESARROLLO DEL INDIVIDUO

El capítulo 42 de “El Tao de la ecología”, la obra básica para conocer el pensamiento del tristemente desaparecido Edward Goldsmith, nos muestra cómo la familia, unidad ecológica de la especie humana, satisface todas las necesidades del orden crítico gaiano. Al desestructurarse, los estados y empresas sustituyen sus funciones, en contra de las necesidades de Gaia.


Fecha de publicación: 1-10-2010

Revista: The Ecologist para España y Latinoamérica

 

La naturaleza ha situado al hombre bajo el gobierno de dos maestros soberanos, el dolor y el placer. Ellos señalan lo que debemos hacer y determinan lo que haremos…
Jeremy Bentham

Hemos vivido para ver un tiempo sin orden
En el que todo el mundo tiene la mente confusa.
No podemos unirnos a la locura
Pero, si no lo hacemos, no compartiremos los resultados…
Canción moderna de Java

La conducta homeotélica es una conducta normal que cumple con su finalidad filogenética y ontogenética: mantener el orden crítico de la exosfera. La conducta heterotélica (del griego hetero –diferente- y telos –fin-) es una conducta mal enfocada, que satisface hasta cierto punto las necesidades del individuo, pero no las de la jerarquía gaiana en conjunto. La distinción decisiva entre conducta homeotélica y heterotélica, entre conducta normal y anormal, es ajena al paradigma de la ciencia. Si se considera la conducta desde una óptica reduccionista, no se puede establecer su función final y de “mantenimiento del todo” y, en consecuencia, no se puede determinar si cumple una función homeotélica o heterotélica.

INFORMACIÓN ERRÓNEA
La conducta se puede orientar mal si se basa en información errónea, o si, en condiciones nuevas e imprevistas, deja de ser adaptable la conducta basada en lo que hasta ese momento se consideraba buena información. La conducta heterotélica se da con frecuencia cuando las condiciones de un nuevo entorno imitan aquellas en que un sistema es capaz de adaptarse homeotélicamente, aunque difieren de ellas por lo menos en un aspecto esencial. En consecuencia, cuando un organismo en formación queda expuesto al radionúclidos estroncio 90, que químicamente es muy similar al calcio, lo trata como materia prima para formar huesos. Eso puede servir a las necesidades inmediatas del proceso en cuestión, pero no sirve para sus propósitos a largo plazo ni, por ende, para los del conjunto del organismo, dado que aumentan considerablemente sus posibilidades de contraer cáncer y otras enfermedades degenerativas.

¿PSEUDOADAPTACIÓN?
El ecólogo australiano Stephen Boyden establece la diferencia entre adaptación y lo que denomina “pseudoadaptación” (BOYDEN, 1973, pp 304-309). Hoy en día, en Escocia, se consumen grandes cantidades de pan blanco, margarina, dulces y otros alimentos basura, hasta el punto de que casi el 40% de la población de 25 años ha perdido toda su dentadura. La respuesta homeotélica, adaptable o normal, sería mejorar la dieta escocesa. Sólo una reacción de ese tipo podría resolver el problema. En cambio, la reacción heterotélica, pseudoadaptable o anormal, consiste en proporcionar a los afectados dentaduras postizas. Aunque consideremos que la dentadura postiza es un buen sustituto de la dentadura natural para masticar, no tiene ninguna incidencia en los demás síntomas de la dieta defectuosa: diabetes y otras enfermedades de la civilización, la mayoría de las cuales se asocian acertadamente al consumo de comida basura.

REACCIONES HETEROTÉLICAS EN CADENA
El hecho de que la dentadura postiza haga más tolerable uno de los síntomas de la mala dieta animará a la gente a proseguir con sus deficientes hábitos alimenticios, perpetuando las demás afecciones resultantes. Cada una de ellas será, a su vez, tratada de forma heterotélica: una vez suprimidos los síntomas mediante diversos medicamentos patentados, los cuales tienen más o menos efectos secundarios, las víctimas serán objeto de otras afecciones y el ciclo de enfermedades tratadas heterotélicamente aumentará, hasta que se mande a cada paciente al hospital. Ahí es probable que les supriman los síntomas con métodos más drásticos, como las intervenciones quirúrgicas, que causan efectos secundarios aún más serios.

SIEMPRE LO MISMO
Esta regla tiene excepciones, como es natural. Puede haber ilustrados doctores que propongan a sus pacientes una dieta más sana y les induzcan a llevar una vida más sana que minimice la incidencia de las enfermedades. Pero probablemente eso sea excepcional, dado que para los médicos la salud es algo creado por el hombre, que se proporciona con las medicinas modernas y en los hospitales.
La actual escala de reutilización de medicinas heterotélicas garantiza ante todo la perpetuación de una industria médica masiva, conocida cada vez más como un complejo médico-industrial, cuyas ventas en Estados Unidos representan alrededor del 14% del producto nacional bruto (datos de la publicación del libro). La industria médica también consume su cupo de recursos no renovables, generando su correspondiente contaminación y otras formas de destrucción social y ecológica.
El mismo principio es aplicable a cualquier otro campo de actividad del mundo moderno. En ningún caso se consideran seriamente las causas de nuestros problemas. Todos los problemas, como las inundaciones, las sequías, las epidemias, los crímenes, la delincuencia, la pobreza y el desempleo, se tratan con medios heterotélicos, en gran parte tecnológicos, que nuestra sociedad está preparada para proporcionar y que satisfacen los intereses económicos inmediatos de las corporaciones y las instituciones en que se organiza.

¿Y LA FAMILIA?
Consideremos otro ejemplo. En una sociedad estable, la trayectoria y la formación cultural de un individuo lo encaminan a cumplir en su familia las funciones que aseguran la estabilidad y la supervivencia. Las desempeña espontáneamente, porque es así como la familia también satisface sus propias necesidades. Es decir, por ejemplo, el comportamiento que tendrá un hombre como esposo, necesario para que su familia sobreviva en condiciones de éxito, satisfará igualmente sus necesidades básicas, como las de sexo y compañía. No obstante, en condiciones anómalas, esas mismas necesidades se pueden satisfacer comportándose de forma similar con una mujer externa a la unidad familiar y que se puede considerar que imita a una esposa. De esta forma, se satisfacen una o más necesidades del marido, aunque de una forma que no satisface las necesidades de su familia ni de la jerarquía de sistemas más amplios de los que forma parte. Eso significa que un mecanismo concebido para mantener la unidad de la familia se ha accionado para hacer exactamente lo contrario. Entonces quedamos con una familia de un padre, entidad bastante inestable que no proporciona el entorno satisfactorio para el crecimiento del niño, y que puede desestructurarse aún más y llevar al abandono del niño, como está pasando a considerable escala en los barrios más desfavorecidos de las principales ciudades sudamericanas.

FAMILIA, COMUNIDAD, JAPÓN…
Si un individuo necesita una familia, también necesita una comunidad. Pero con el crecimiento económico, la comunidad, como la familia, se desintegran y se atomizan, para ser reemplazadas por grandes compañías e instituciones que se pueden considerar como grupos sociales sustitutorios que imitan a las comunidades reales. Esto es muy evidente en Japón, donde las grandes empresas usurpan la mayoría de las funciones que normalmente cumple la comunidad, como pagar la educación de los empleados, atenderlos cuando están enfermos y asegurar su jubilación. Si bien en muchos sentidos esto es admirable y produce por parte de los empleados un fuerte sentimiento de lealtad hacia la empresa para la que trabajan, esta conducta es estrictamente heterotélica, porque, aunque pueda servir a los intereses de las empresas y, por un tiempo, a los de sus empleados, no sirve a los intereses del conjunto de la sociedad, y mucho menos a los del mundo natural, para el que el rápido hundimiento de las empresas japonesas constituye una singular contribución.
Si la empresa imita a la familia y la comunidad, lo mismo hace el Estado. Eso significa que la conducta del individuo moderno hacia el estado, de cuyos servicios burocráticos depende cada vez más, también es heterotélica. El estado, como las empresas, ha dejado de ser un constituyente natural de la jerarquía gaiana. No trata de favorecer el entorno que los ciudadanos precisan para satisfacer sus necesidades biológicas, psicológicas y sociales fundamentales, sino el que mejor sirve a sus intereses políticos inmediatos.

LA RELIGIÓN MODERNA
La religión del hombre moderno también es heterotélica, dado que disocia la espiritualidad humana del cumplimiento de las naturales funciones religiosas homeotélicas respecto al mundo natural, que, en consecuencia, es cada vez más vulnerable frente a la explotación y la destrucción que ejercen las sociedades modernas.
La conducta heterotélica siempre existirá. Se podría considerar como algo más que un desorden biológico, social y ecológico. De todos modos, en una sociedad estable… no es lo habitual, sino la excepción, y hay todo tipo de mecanismos sociales para reducir su incidencia al mínimo. Cuando se desintegra una sociedad y la tecnosfera sustituye a la biosfera es cuando deja de ser excepcional y se convierte en habitual. En tales casos, la conducta pierde su capacidad de autorregulación, u homeostasis, y pierde, por tanto, su capacidad para contrarrestar lo aleatorio, la heterotelia. La sociedad queda entonces fuera de control, como ocurre en la actualidad con nuestra sociedad moderna, y prosigue una carrera hacia el desastre social y ecológico. Lo único que la puede salvar es una “megamutación” cultural, un movimiento revitalizador basado en la ecología que dé lugar a una sociedad comprometida (como lo eran en el pasado las sociedades vernáculas) a un modelo de conducta homeotélico.

Edward Goldsmith fue el fundador de The Ecologist y falleció recientemente



UN FUTURO INCIERTO
TRASTORNOS EMOCIONALES
Cada vez es más evidente que la privación de un entorno familiar satisfactorio afecta profundamente a los niños y marca cada aspecto de sus futuras vidas. Estos niños suelen tener trastornos emocionales y, por inteligentes que sean, les parecerá muy difícil encajar en su entorno social, debido a las desventajas que tuvieron en las decisivas etapas iniciales de su socialización. Como indica D.O. Hebb, cuanto antes se produzca la privación familiar, más acentuado será el caso. La educación escolar poco puede hacer por los niños con alteraciones emocionales.


E. Goldsmith

 


 

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