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MUNDO VEGETAL

¡EN MI NEVERA… NO, GRACIAS!

“¡Cuidado!”, dice Geffrey Smith. Todavía hay demasiados alimentos MG (modificados genéticamente) en el menú, a menos que todos luchemos para evitarlo. 1999 fue un mal año para los barones de la biotecnología. En enero de ese año la consultora Arthur Andersen revelaba, en un congreso, la visión de los ejecutivos de Monsanto acerca de un futuro ideal: Un mundo en el que las semillas naturales se extinguieran por completo y en el que se comercializaran y patentaran semillas transgénicas (OMG’s). A continuación se comenzó a desarrollar la estrategia para ayudar a Monsanto a conseguir el liderazgo en el “mundo transgénico”. En el mismo evento un gráfico mostraba cómo en cinco años el 95% de las variedades naturales serían reemplazadas por las MG.

 
Fecha de publicación: 1-4-2008
Revista: The Ecologist para España y Latinoamérica
 

A mediados de febrero el Parlamento había invitado al científico Arpád Pusztai (1) para decir lo que sabía al respecto. Unos años antes, en 1996, el gobierno británico le había concedido a Pusztai (científico pro-MG con una gran reputación) una beca de 1,6 millones de libras para que diseñara un protocolo riguroso de evaluación de los alimentos MG. Durante el desarrollo de su trabajo, bajo los auspicios del Rowett Institute de Aberdeen, Pusztai descubrió que las patatas MG, con las que estaba investigando, ocasionaban en las ratas graves problemas de salud de manera sistemática. Prácticamente todos los órganos de los animales estaban afectados por haber comido patatas MG: los cerebros, hígados y testículos eran generalmente más pequeños, presentaban patologías en el timo y el bazo, y daños en el sistema inmunitario.

REVELACIONES A LA PRENSA

Dado que la mayoría de los alimentos MG se crean con el mismo proceso y materiales genéticos, estos resultados cuestionaban seriamente la seguridad de los mismos. Pusztai lo reveló a la prensa en 1998 y pagó cara su integridad: perdió el empleo que llevaba desempeñando 35 años, se le silenció con amenazas de pleitos, disolvieron su equipo de 20 miembros y se interrumpió el proyecto.

Ese mismo año los informes de la FDA (Food and Drug Administration) americana, de los que 44.000 páginas se mantenían en secreto desde 1992, revelaban que las referencias que los científicos del gobierno americano hacían a los efectos negativos no deseados de los OMG’s… habían sido eliminadas en repetidas ocasiones (desoyendo sus protestas), y que la FDA tenía orden de la Casa Blanca de promocionar las cosechas de OMG’s.

Pero la preocupación sobre la seguridad de los transgénicos iba en aumento. La invitación del Parlamento a Pusztai obligó al Instituto Rowett a levantar la larga orden de silenciarle. Cuando el científico finalmente pudo hablar públicamente de los considerables daños que las patatas MG habían causado en las ratas y de cómo la industria biotecnológica había peleado para protegerse y desprestigiarle, la prensa montó en cólera. En una semana habían “vomitado” 159 artículos sobre el tema que, según un columnista, dividía a la sociedad en dos bandos. Un editorial afirmaba que en dos semanas el espectro del miedo a la comida había devenido en una guerra a gran escala.

LA RESISTENCIA

La subsiguiente y abrumadora resistencia de los consumidores fue demasiado para la industria alimentaria. La comida MG era un lastre, hasta que en 1999 la publicidad del grupo Unilever se propuso retirar los ingredientes MG de sus marcas europeas. En una semana casi todas las principales compañías alimentarias siguieron su ejemplo, dejando el futuro ideal de Monsanto hecho jirones. Este rechazo de los fabricantes ha dejado fuera de Europa a casi todos los productos genéticamente manipulados (excepto la leche y la carne procedentes de animales alimentados con MG), a pesar de que la Comisión Europea ha dado su aprobación oficial a las variedades MG.

Pero la industria biotecnológica no se rindió, continuó con sus planes, aunque de forma más tranquila. Actualmente casi todos los cultivos naturales tienen una versión creada genéticamente en algún laboratorio en algún lugar del mundo y, al menos, 172 especies cultivadas en campos de prueba exteriores. Debido a las presiones de la industria y de EE.UU. y, a pesar de las dudas respecto a su impacto en la salud y el medio ambiente, la Comisión Europea aprobó el pasado año nuevos cultivos MG por primera vez desde la revuelta de los consumidores británicos del 99. Y en junio de este año se aprobó un máximo de contaminación accidental de los productos ecológicos en un 0,9 %.

LOS ANIMALES DICEN: ¡¡¡NO!!!

Algunos granjeros de Norteamérica informan de que, si se les da a elegir, varias especies de animales (entre ellas vacas, cerdos, ciervos, alces, mapaches, gansos, ardillas, ratones y ratas) rechazan tanto plantas como piensos MG. Es posible que los animales instintivamente sepan o perciban lo que nosotros estamos empezando a sospechar.

También los animales alimentados en el laboratorio con MG presentan daños prácticamente en todos los sistemas analizados. Del mundo agrario nos llegan informaciones igualmente alarmantes. Más de veinte granjeros americanos informan de que las variedades MG de maíz han causado esterilidad en miles de cerdos. Algunos lo han observado incluso entre vacas y toros. Los granjeros alemanes asocian muertes de vacas a una variedad de maíz MG. Y los filipinos relacionan la muerte de los búfalos de agua, gallinas y caballos con otra variedad de maíz. 71 pastores indios informan de que el 25% de sus ovejas murieron tras pastar en un campo de algodón Bt después de la cosecha. En 2006 la mortandad en la región se calculó en 10.000 ovejas. Este año se han observado más muertes y se han encontrado toxinas en los campos de algodón Bt. Las autopsias mostraban grave irritación y manchas negras en intestinos e hígado, y vías biliares inflamadas. Los investigadores concluyeron que las evidencias preliminares apoyaban contundentemente que la causa de la mortalidad era una toxina… la toxina Bt (Bacillus thuringiensis).

¿PREOCUPACIÓN?

El único argumento de las industrias biotecnológicas es que millones de personas ya han ingerido alimentos transgénicos durante años y sin problemas…Pero ¿cómo lo saben? No se ha establecido un sistema de seguimiento para identificar los posibles problemas que pudieran surgir.

El gobierno canadiense anunció en 2002 que iba a acometer tal seguimiento, pero abandonó sus planes tras un año de trabajo aduciendo que era demasiado complicado. Ni siquiera hay ensayos clínicos en humanos. Algunas variedades MG se aprueban incluso antes de que ningún humano las haya probado.

Poco después de que la soja MG se introdujera en el Reino Unido, los investigadores del York Nutritional Laboratory (Laboratorio para la Nutrición de York), en el condado de Yorkshire, informaban de que las alergias a la soja se habían incrementado en un 50% en un solo año. Aunque no se ha hecho un seguimiento de este aumento, hay muchas formas en las que la ingeniería genética podría ser la culpable.

Las reacciones alérgicas se producen cuando el sistema inmunitario se topa con algo extraño, diferente y ofensivo, y reacciona en consecuencia. Por definición todos los alimentos transgénicos tienen algo diferente y extraño y varios estudios demuestran que provocan reacciones.

EXTRAÑO MECANO

Aunque los defensores de la biotecnología describen los genes como un mecano donde cada pieza encaja perfectamente, lo cierto es que el proceso de creación de maíz MG puede producir graves daños colaterales en el ADN de la planta. Se pueden producir mutaciones en los genes originales, pueden ser eliminados o permanentemente conectados o desconectados, además de que los niveles proteicos podrían cambiar en cientos de ellos. El resultado podría ser un incremento en el alérgeno existente o la producción de uno totalmente nuevo. Ambos casos ya se han dado en la soja MG. Una vez cocinada, los niveles del alérgeno (el inhibidor de tripsina) en la soja eran siete veces más altos en la variedad transgénica que en la natural.

Otro estudio verificó que los granos de soja contienen una proteína única e inesperada, no encontrada en los controles, que reacciona con la inmunoglobulina E (IgE), el principal anticuerpo involucrado en las reacciones alérgicas. Lo que nos lleva a un potencial peligro. El mismo estudio reveló que una persona sufrió escozor cutáneo solamente con la soja MG, no con la natural.

Además se produce una reacción cruzada entre una proteína de la soja natural y alergias a los cacahuetes. Teóricamente, estas reacciones cruzadas podrían aumentar con las variedades MG. Así pues, el hecho de que las alergias a los cacahuetes en EE.UU. se hubiesen duplicado tras la introducción de la soja MG podría no ser una coincidencia.

La soja MG también produce un efecto colateral inesperado en el páncreas de los ratones: una reducción drástica en la producción de encimas digestivas. Si la disminución de encimas hace que las proteínas alimentarias se deshagan más lentamente, hay más tiempo para que se desarrolle una reacción alérgica. En consecuencia: los problemas digestivos producidos por la soja MG podrían favorecer reacciones alérgicas a un amplio espectro de proteínas y no sólo a la soja.

Y para empeorar las cosas, el único estudio publicado realizado en humanos sobre alimentos modificados genéticamente… demuestra que partes del gen insertado en la soja MG se transfieren al ADN de las bacterias del intestino humano. Esto significa que años después de que una persona deje de consumir soja MG puede estar expuesta a su proteína potencialmente alérgena, ya que Ésta se producirá continuamente en su intestino.

ROUNDUP READY

La soja transgénica del tipo Roundup Ready producida por Monsanto ocupa el 89% de los cultivos de soja en los Estados Unidos. A esta soja se le inserta un gen de bacterias (con partes de virus y ADN de la petunia) lo cual le permite sobrevivir al herbicida Roundup, que de otra forma la mataría. Dado que normalmente una persona no desarrolla alergia a un alimento hasta que no lo haya ingerido varias veces, no sabemos con exactitud si la proteína producida por las bacterias provocará reacciones, ya que nunca ha formado parte de la alimentación humana.

Como precaución, los científicos contrastan la secuencia de aminoácidos de la nueva proteína con una base de datos de conocidos alérgenos. Si hay una coincidencia, de acuerdo con los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras, no se debe comercializar esa semilla o se deben realizar más pruebas. Algunas secciones de la proteína producida en la soja MG son idénticas a conocidos alérgenos, pero la soja fue introducida antes de que se hubiesen establecido los criterios de la OMS, y no se han realizado los tests adicionales recomendados.

UN MAÍZ PROBLEMÁTICO

El maíz MG también es problemático. Las ratas alimentadas con él presentaban un considerable aumento de las células sanguíneas relacionadas con el sistema inmunitario. Las patatas provocaban la ralentización del sistema inmunitario de las ratas. Los guisantes transformaban una proteína inofensiva en un alérgeno potencialmente mortal. Ninguno de los dos fueron comercializados, sin embargo ambos productos pasaron los tests superficiales llevados a cabo para la aprobación de la mayoría de los productos MG. Las semillas que han logrado llegar al mercado podrían provocar reacciones alérgicas en la población desprevenida.

¿CÓMO LIMPIAR LA CADENA ALIMENTARIA DE MG?

En 2003 pregunté a los detractores de los transgénicos sobre sus métodos y éxitos con el fin de elaborar un plan para el ITR (Institute for Responsable Technology; Instituto por una Tecnología Responsable) que ayudaría a retirar los transgénicos del mercado. A diferencia de otras organizaciones que intentan contener la expansión de los OMG’s limitando su territorio de cultivo o evitando nuevas variedades, el ITR pretende eliminar los cultivos MG existentes, a los que considera peligrosos.

El activismo inteligente, tanto individual como colectivo, de los consumidores podría lograrlo fácilmente en sólo 24 meses. El transmisor indiscutible de la doctrina OMG son los Estados Unidos. La primera administración Bush aceleró el proceso en 1992, con la esperanza de que esto incrementara las exportaciones y el dominio americano del mercado de la alimentación.

Ocurrió justamente lo contrario, y pronto el gobierno se vio obligado a soltar entre 3 y 5 billones dólares al año en subsidios para apoyar los precios de unos transgénicos que nadie quería. En vez de abandonar una tecnología tan impopular, los Estados Unidos deciden forzar a otros países a aceptar los transgénicos, recurriendo a pleitos de la WTO (World Trade Organization, Organización Mundial del Comercio) contra la UE, enviando alimentos MG a las naciones que sufrían hambruna e, incluso, amenazando con retirar las ayudas para combatir el sida en países africanos si no aceptaban los OMG’s.

Si los OMG’s implosionaran en el mundo, los EE.UU. serían el epicentro. En Norteamérica 9 de cada 10 alimentos elaborados contienen ingredientes MG sin especificarlo, muchos producidos por las mismas compañías que comercializan solamente no-MG en Europa. ¿Porqué los americanos no reaccionaron como los europeos ante el escándalo Pusztai? El hecho es que la prensa americana ni siquiera lo mencionó. Como demostró Project Censored (un grupo que sigue la pista de las noticias publicadas en prensa independiente y boletines informativos para recopilar una lista anual de historias de especial importancia que se han pasado por alto, han sido poco difundidas o censuradas por los grandes medios de comunicación de masas), lo describió como el tema del año sobre el que menos se informó.

Y es que la prensa americana raramente menciona los transgénicos, de forma que si preguntas a un@ american@ medi@ si los ha consumido alguna vez en su vida, el 60% te dirá que jamás y el 15% dirá que no lo sabe. Y es que la industria de los OMG’s florece gracias a la ignorancia de los consumidores. Y este es, precisamente, el talón de Aquiles de la industria biotecnológica. Si alguna campaña o suceso pusiera el tema en el punto de mira de la nación causando suficiente preocupación en los consumidores, los fabricantes americanos responderían como los europeos: conjurando los transgénicos.

EL PODER DEL MERCADO

El toque necesario para disparar una campaña anti-MG en EE.UU. no requiere de la mayoría de los consumidores. Sólo con que un pequeño porcentaje rechazara marcas conteniendo MG, las grandes compañías descubrirían la tendencia y, ante la caída del mercado, responderían. Esto sería aún más fácil porque los fabricantes no obtienen beneficios por los ingredientes MG. Pedirles su retirada no es como pedirles que retiren el azúcar o la grasa. Los OMG’s no hacen el producto más sabroso, saludable ni atractivo.

Un pequeño porcentaje del 5% de la población americana supone 15 millones de personas o 5,6 millones de hogares, lo que superaría al grupo crítico necesario para forzar un cambio. Y no sería exagerado afirmar que Oprah Winfrey (2) podría acabar con la ingeniería genética alimentaria en una hora. Una película como la “versión OMG” de Una Verdad Incómoda también podría lograrlo.

Pero, incluso aunque estos hechos no se produjeran, habría en los Estados Unidos varios subgrupos lo suficientemente numerosos y receptivos como para liderar el cambio. El principal de todos es Health-conscious Shoppers (compradores preocupados por la salud) y ya se están organizando por la causa.

Actualmente unos 28 millones de americanos consumen regularmente productos ecológicos. Otros 54 millones se consideran consumidores moderados de estos productos. Juntos suman aproximadamente un 27% de la población. En un sondeo realizado en diciembre de 2006, el 29% de los americanos (seguramente muchos de ellos consumidores de productos ecológicos) están totalmente en contra de los alimentos MG y los consideran peligrosos. Pero la mayoría no puede evitar que sus compras no-ecológicas contengan ingredientes MG porque normalmente no saben cómo hacerlo. Pero esto está a punto de cambiar.

COALICIÓN DE FABRICANTES “BIO”

En la primavera de 2007 una coalición de fabricantes, distribuidores y minoristas de la industria de los productos biológicos, junto con el ITR, lanzaron una iniciativa para retirar los ingredientes MG por completo del sector de la alimentación biológica. Esta iniciativa global, denominada Campaign for Helthier Eating in America (campaña por una alimentación más saludable: www.americanwellnessnetwork.com), informará a los americanos sobre los riesgos de los alimentos MG, y promocionará las marcas libres de OMG’s utilizando guías para la compra en los mercados.

Se calcula que en unos 18 a 24 meses se habrá conseguido eliminar los OMG’s por completo de los mercados de alimentos biológicos. Y en ese punto se indicarán a los consumidores los productos que aún contengan OMG’s a través de etiquetas en los estantes de los comercios. En los comercios de alimentación biológica de todo el país se educará al consumidor sobre los OMG’s a través de centros de formación, artículos en páginas web, revistas y boletines.

El grupo denominado Non-GMO Project (proyecto “fuera OMG”, www.nongmoproject.org) está estableciendo criterios uniformes para definir los no-OMG, y un programa online, de bajo coste, de verificación imparcial para asegurarse de que los métodos agrícolas y de producción alcanzan los niveles de calidad. Los componentes de su consejo de administración ilustran la gran relevancia de esta iniciativa sin precedentes para la autorregulación. Incluye ejecutivos de las multimillonarias Whole Foods Market y United Natural Foods, además de líderes en alimentación como Eden Foods, Lundberg Family Farms, Organic Valley y Nature´s Path.

En este programa se incluyen sólo alimentos ecológicos que no contienen transgéicos y constituye un oasis para los consumidores de productos sin OMG’s. Y aún así, al investigarlos, encontramos que algunos lotes de semillas y cosechas ecológicas contienen diminutas cantidades de contaminación genética. Si no se comprobara, este hecho podría crecer con el paso del tiempo. Al involucrar al sector de la producción ecológica en esta campaña, los productores utilizarán métodos y procedimientos de comprobación de OMG’s que ayudarán a limpiar semillas y cultivos, y certificarán que los alimentos ecológicos sigan siendo una fuente segura de productos libres de OMG’s.

EL APOYO SE MOVILIZA

Los individuos que se preocupan por la salud y otros grupos ajenos a la industria alimentaria también tienen un importante papel que jugar.

Los padres con hijos pequeños, por ejemplo, son los más propensos a cambiar a una dieta más sana por la salud de sus niños. Tal preocupación está justificada ya que los cuerpos jóvenes y en crecimiento corren un riesgo mayor frente a toxinas, alérgenos y problemas nutricionales; los tres asociados con los OMG’s. Debido a las epidemias de diabetes y obesidad, además del aumento de la medicación en los niños contra el ADHD (Attention-deficit Hyperactivity Disorder) (3) y la depresión, se le está dando gran importancia a su alimentación, tanto en casa como fuera. Añadiendo información relevante sobre el impacto de la MG en la salud de los niños se puede influir en la prensa, en la organización comunitaria y en la reorganización de los menús escolares, lo que ya se está haciendo. Esta es la finalidad de la campaña GM-Free Schools (Escuelas Libres de MG, www.gmfreeschools.org), que ya se extiende por varios estados de Norteamérica.

Sobre la base de los riesgos para la salud, varias organizaciones sanitarias están informando a los responsables sanitarios para que orienten a sus pacientes a través de sus prescripciones para evitar los alimentos MG.

Algunas organizaciones religiosas están denunciando los MG porque tal mezcla de especies va contra natura. Aún no hay grandes congregaciones implicadas, pero con su capacidad para movilizar a millones de personas, las tradiciones espirituales son el gigante dormido en este debate.

Cualquiera de los grupos mencionados tendría capacidad por sí solo para cambiar el rumbo de la industria alimentaria. El ITR espera que en los próximos dos años, a través de estrategias educativas, la sinergia de información y activismo surta efecto.

Una ventaja fundamental de esta forma de afrontar el problema es que no se basa en acciones gubernamentales sino en el liderazgo de los consumidores, que son, al fin y al cabo, el final de nuestra cadena alimentaria. Escogiendo lo más saludable para ellos y sus familias podrán literalmente cambiar el mundo.

¿ZONAS LIBRES DE OMG’S?

El avance de OMG’S, tanto en Europa como en el resto del mundo, no se ha producido sin oposición. De hecho los cultivos MG aprobados para su importación han sido rechazados constantemente por los países miembros. Polonia, Grecia, el norte de Austria y, desde junio, Irlanda, están intentando imponer zonas libres de MG, pero la Comisión Europea ha declarado estas zonas ilegales.

Brasil, que cultiva soja MG, podría introducir maíz y algodón a partir de este año, pero su aprobación está actualmente en los tribunales. En Australia la moratoria expira en el 2008 y hay una enconada batalla sobre su posible renovación.

En India el algodón MG se ha afianzado, pero ha habido miles de suicidios de granjeros (4) ligados a la escasa productividad, la muerte de animales y las alergias entre los peones algodoneros, lo que está aumentando la oposición.

Se vislumbra en el horizonte el tema de los biocombustibles MG. Esta es la nueva “niña bonita” de la industria, que espera que se acepte la biotecnología como solución al calentamiento global. Así las cosas, las decisiones son fundamentales, ya que determinarán si la industria biotecnológica puede resucitar su futuro “genéticamente modificado”. Estos quieren hacernos creer que la agricultura biotecnológica es un hecho consumado que debe coexistir con las variedades naturales. Pero este no es realmente el caso, aún se puede detener. Dadas las pruebas sólidas de sus efectos adversos en la salud y las dificultades de soportar la contaminación MG en la naturaleza, parece más fácil abandonar la ingeniería genética que controlarla.

El plan del Institute for Responsible Technology (ITR) de eliminar los OMG’S del mercado se refiere solamente a los alimentos. No aborda el tema de las encimas MG, animales MG ni las cosechas no alimentarias, como árboles (5) y biocombustibles, que se incluirán en campañas posteriores.

 

Geffrey Smith es el director del ITR y de la “Campaign for Healthier Eating in America” (campaña por una alimentación más sana en América). Además es el autor del best-seller internacional Seeds of Deception (www.seedsofdeception.com) (8). Su último libro es Genetic Roulette: The Documented Health Risks of Genetically Engineered Foods.

¿CÓMO MANTENER LOS MG FUERA DE TU MENÚ?

TOMA NOTA

  • Infórmate. Consulta las webs de entidades como Greenpeace, Amigos de la Tierra… Ellos tienen abundante información.

  • Movilízate. Escribe a los supermercados locales o utiliza sus sondeos de opinión. Diles que no quieres productos de animales alimentados con MG y pídeles una fecha límite para cumplir esto. La ley no obliga a diferenciar la carne procedente de animales alimentados con OMG’s. Pide a las autoridades que se cambie la ley.

  • Apela a tus parlamentarios autonómicos.

  • Haz que tu dinero hable. Si compras comida ecológica le estarás enviando un mensaje contundente a la industria alimentaria sobre lo que es y no es aceptable. En la UE la contaminación accidental de hasta el 0,9 % no impide que se etiquete el producto como “libre de MG”. Pero la Soil Association (6) y la Organic Farmers and Growers (7), que certifican más del 90% de la comida ecológica de Gran Bretaña, garantizan que no superarán el 0,1.

  • Cultívalos tú mismo. Controla lo que comes, ahorra dinero, reduce transporte y reconéctate con la Naturaleza. No necesitas una huerta: puedes cultivar vegetales comestibles en macetas y jardineras.

N. del T.

  1. Árpád Pusztai, www.freenetpages.co.uk/hp/a.pusztai/

  2. La “afro” más temida de Norteamérica. Actriz, escritora, editora y presentadora de TV. Una de las mujeres más influyentes de EE.UU.

  3. Siglas en inglés del DAH, Síndrome del Déficit de Atención e Hiperactividad.

  4. Véase artículo en número de The Ecologist UK….

  5. Véase artículo en número de The Ecologist UK….

  6. Organismo que determina la condición biológica del 70% de los productos que se importan en el Reino Unido, www.soilassociation.org

  7. www.organicfarmers.uk.com

  8. Traducido al español por Silvia Pons y Alenxandre Casal. Editorial Terapias verdes. Barcelona 2006, ver presentación en: www.terapiasverdes.com


 

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