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THE ECOLOGIST
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Pedro Burruezo, fundador de EcoActivistas, grupo que dirige la publicación, resume lo que han sido todos estos años y habla de la verdadera razón de ser de la revista: la ecología profunda

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Eco-nomía = De-crecimiento

DECÁLOGO
LOS 10 MANDAMIENTOS DEL DECRECIMIENTO


Hagan lo que hagan el Sistema, las grandes empresas, los medios, los estados, las instituciones internacionales, los ejércitos… nosotros podemos responder con democracia directa: formas de vida y de consumo que esquivan la globalización y el desarrollo económico.

Fecha de publicación: 1-10-2007

Revista: The Ecologist para España y Latinoamérica

  1. Alimentación. Consumid todos los productos silvestres que podáis y recogedlos vosotros mismos con métodos conservacionistas. Consumid todos los productos autropoducidos que podáis. Procurad que los alimentos sean biológicos, locales, artesanales… Si no tenéis huerto ni posibilidad de ello, sumaros a una cooperativa, plantad en la terraza de casa, proteged el pequeño comercio y las redes locales, comprad directamente a los hortelanos y granjeros. Si podéis, haceros el yogur, el pan, los pasteles… Rechazad los productos de grandes marcas convencionales, la modificación genética, los alimentos muy publicitados en TV, la comida basura… Agradeced los alimentos que coméis cada día. Disminuid todo lo que podáis la ingesta de proteína animal, muy cara ecológicamente hablando. Consumid productos de temporada. Cocinad a fuego lento. Huid de la comida precocinada. Conservad y/o proteged las recetas, las variedades y las tradiciones locales. En la India védica, el cocinero tenía un estatus tan alto, casi, como el de un brahman o el de un doctor.
  2. Sociedad. Mantened unida vuestra familia. Tejed alianzas con los vecinos, con los demás padres de la escuela de vuestros hijos (si es que van a la escuela), con los compañeros del trabajo, con toda la comunidad y, especialmente, con los familiares más cercanos y lejanos y con vuestros amigos. Sumaros a cooperativas, economatos, redes de consumo local… Proteged el pequeño comercio y las eco-nomías locales, los artesanos y los granjeros locales. Promocionad el tipo de sociedad mediterránea, cordial, sencilla. Es ecológica, saludable y proporciona buen humor.
  3. Energía. Ahorrad toda la energía posible. Reciclad energía. Procurad un uso eficiente de la energía. Sacadle el mayor provecho a la energía utilizada. Consumid, en la medida de vuestras posibilidades, energía que proceda de fuentes renovables. Invertid, en la medida de vuestras posibilidades, en fuentes energéticas renovables. Difundid, en la medida de vuestras posibilidades, las fuentes energéticas renovables en vuestro trabajo, en vuestro hogar, en los centros de estudios…
  4. Cultura. Huid de la homogeneización cultural global y del imperio anglosajón (y de cualquier otro imperio). Sed creativos, participativos. No seáis meros espectadores pasivos. Proteged las culturas autóctonas, las lenguas locales, la cultura rural, los hechos culturales diferenciadores de cada enclave (sea rural o urbano)… Proteged las raíces, el pasado, la diferencia, la biodiversidad cultural… sin fanatismos. Proteged a los creadores locales y a las pequeñas industrias culturales de cada zona. Despreciad la clonación cultural, estéril y de mal gusto. Dalí dijo: “Sólo lo ultralocal puede llegar a ser universal”. La cultura local, el arte en familia, las tradiciones propias… fomentan la identidad. Sin identidad y sin respeto por el pretérito propio (ojo, no confundir con las mentes cerradas), nadie es nada. Respetad las culturas orales. Desconfiad de los sistemas culturales verticales. Recordad que de la universidad han salido millones y millones de personas que han atentado contra el hombre y la Naturaleza (y algunos/as estudiosos/as honrados).
  5. Dinero y consumo. Despreciad la usura. Despreciad la especulación. Fomentad la eco-nomía. Procurad no utilizar dinero electrónico. Fomentad el precio justo, el trueque, el intercambio, las monedas alternativas, los productos verdes… Despreciad el pago a destiempo. Esquivad al Estado y sus impuestos en todo lo que podáis, porque ese dinero no es utilizado en su mayoría con fines sociales, sino en proteger al propio Estado, al ejército… Sed insumisos fiscales siempre que podáis. Si el dinero os sobra, por la razón que sea, compartidlo: una vez satisfechas las necesidades personales, lo que no se da… se pierde. Evitar el consumo superfluo, compulsivo, innecesario. Esto evita despilfarro energético, creación de residuos, la perpetuación del Sistema… Que vuestro consumo tenga siempre en cuenta criterios medioambientales, sociales, éticos…
  6. Trabajo. Procurad que vuestro trabajo sea lícito. Es decir, que suponga el mínimo impacto posible en la Naturaleza y que tampoco conlleve maltrato o desprecio de otros seres vivos, incluido el ser humano. Procurad que sea un puesto de trabajo lo más verde posible. Procurad, también, que conlleve que tengáis tiempo libre suficiente para progresar espiritualmente, emocionalmente… y para dedicarlo a la familia y a las actividades que creáis conveniente, sean artísticas, sociales… Huid de los trabajos que fomentan la usura y la especulación, el comercio deshonesto, el despilfarro y el consumo compulsivo, el engaño al consumidor, la globalización… Los trabajos artesanales, locales, de escala humana, son trabajos que fomentan la eco-nomía. Si están en relación con la agricultura biológica, las energías renovables, la relocalización de la economía, la salud natural, la unión de la comunidad… mejor. Que vuestro trabajo no ponga nunca en peligro la existencia de las generaciones futuras.
  7. Salud. La salud es equilibrio. Fomentad el equilibrio vuestro y el de vuestra familia. Tened una dieta saludable, hábitos sanos, un trabajo saludable, una casa sana, huid del estrés y de todas las situaciones que provocan confusión mental y problemas innecesarios. Estudiad las formas de salud tradicionales, ya que os serán muy útiles. Autogestionad vuestra salud y la de vuestra familia hasta donde os sea posible. Comprended el mundo de la salud como un todo holístico, que incluye la dieta, los hechos medioambientales, el lugar de residencia, el trabajo, el mundo espiritual, la familia… Huid de todo tipo de agresiones. La medicina alopática puede tener cosas buenas, de las que se puede echar mano en un momento determinado, como los diagnósticos, por ejemplo. La muerte forma parte también de la vida.
  8. Política. La política actual, en general, salvo muy raras excepciones, todo el sistema político… vive en las antípodas del decrecimiento económico. Hay partidos más o menos sensibles a los problemas medioambientales y/o sociales, pero, en su mayoría, no se atreven a cuestionar el modelo actual de desarrollo económico. A lo sumo, hablan de un crecimiento sostenible. Pero el problema es que el crecimiento y la sostenibilidad son, como todos sabemos, incompatibles. La única vía posible de alternativa es el biorregionalismo, que poco tiene que ver con los partidos nacionalistas al uso, porque el biorregionalismo conlleva una descentralización absoluta y radical. La fórmula tendría más que ver con un mundo organizado en base a pequeñas comarcas autogestionadas que con los sistemas nacionalistas convencionales.
  9. Tecnología. La tecnología no es neutral. La tecnología apuesta por el desarrollo económico y la dictadura tecnocientífica. La tecnología y la ciencia han creado una nueva religión, cuyos dogmas son “enchufados” a la población a través de los medios de comunicación de masas. Evidentemente, en la actualidad, en un lugar como España, sería muy difícil volver a ser cazadores-recolectores y vivir completamente de espaldas a la sociedad tecnológica. Sin embargo, sí hay diferentes estadios… de integración en el mundo tecnológico. Con determinados hábitos de consumo, de vida, con determinadas elecciones diarias, podemos sabotear el mundo tecnológico y las empresas, los estados, los ejércitos, las máquinas… que se encuentran detrás de ellos. Por un lado, sin llegar a posiciones de ludismos radicales, es conveniente vivir lo más alejado del sistema tecnológico, que es destructor de la Naturaleza y de las sociedad humanas. Y, por otro lado, conviene fomentar las tecnologías más artesanales, de escala humana, sometidas a un control social, fácil, asequible y directo. Sin necesidad de llegar a convertirnos en amish, es posible encaminar nuestra vida hacia formas de vivir menos adictas al mundo tecnológico. O, al menos, a la parte más demencial y aberrante del universo tecnológico actual.
  Espiritualidad. El futuro será espiritual o, simplemente, no habrá futuro. El estudio de las confesiones tradicionales que han vivido en Gaia nos puede servir de inspiración. Este gran cambio de paradigma que conlleva el decrecimiento económico sólo es posible en el marco de un cambio de paradigma holístico mucho más profundo, que incluya el mundo espiritual. Contener los deseos y los apegos consumistas, si hablamos de miles de millones de personas, es imposible hacerlo sin tener en cuenta la sabiduría que emana de los libros sagrados y de las culturas orales de las diferentes tradiciones del mundo (ojo, no confundáis la Tradición Primordial con gurus de rebajas, ni con las jerarquías eclesiásticas más apegadas a las formas que a las esencias, ni con tradiciones populares aberrantes que no fueron jamás recomendadas por ningún hombre o mujer santos). Cada tradición, o cada maestrillo, tienen su librillo. Ahí hay claves que necesitamos comprender y, luego, asimilar, para dar pasos hacia una sociedad digna, justa, libre y bella y en armonía con la Naturaleza y el Cosmos. Nota importante: una vida de bajo consumo no lleva consigo, necesariamente, una vida de vacío espiritual y emocional sino que, al contrario, la vida sencilla conduce, o puede conducir, a una vida más intensa en lo espiritual, de la misma manera que, en buena medida, el consumo compulsivo tiene por objetivo llenar el vacío espiritual de la sociedad contemporánea.
  
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